Establecemos objetivos adaptados a cada edad que aporten autonomía y seguridad a los niños. Se les enseñan hábitos como lavarse las manos, controlar esfínteres ó a dormir a una hora determinada, respetando el descanso de los demás. También aprenden a ponerse y quitarse el abrigo, a colgarlo en su percha o a reconocer el dibujo que les identifica.
Consideramos igualmente muy importantes los hábitos sociales tales como saludar a la entrada y a la salida, compartir los juguetes con los demás compañeros, etc
A través de los cuentos, de los trabajos que se realizan en el aula, de las visitas, les enseñamos qué es y cómo es su entorno: las cuatro estaciones del año, los números del 1 al 10, las vocales, el nombre de la ropa que llevan, etc.
Además, a través del espejo aprenden a conocer su imagen, con sus similitudes y diferencias con los demás.
Psicomotricidad gruesa: mediante la realización de ejercicios físicos adecuados. Para ello disponemos de material especialmente diseñado para cada edad de forma que se potencie el control de su cuerpo.
Psicomotricidad fina: desarrollo de las habilidades manuales mediante programas diseñados para cada edad. en los que se establecen objetivos como pintar dentro de una figura, pintar un circulo o un cuadrado, pegar un pétalo dentro de una flor, desarrollar la destreza de la pinza (dedo índice y pulgar), hacer bolitas de papel.
La capacidad de deducción, el desarrollo de la orientación espacial, la atención, la memoria y la discriminación visual son potenciadas jugando a meter y sacar cosas de las cajas, esparcirlas por el suelo, tocar los objetos, percibir sus características, encajar y enroscar piezas.
Pensamos que la música es un importante medio de desarrollo personal en edades infantiles, con diferentes tipos en función del momento: clásica para los momentos de relajación, canciones de cuna en la siesta, música moderna para bailar, villancicos en las navidades, un cancionero propio de cada clase.
El desarrollo auditivo lo potenciamos con instrumentos musicales y otros que simplemente emiten diversos sonidos que los niños deben diferenciar (lento-rápido, suave-fuerte).
Al escuchar música se estimula el sistema nervioso, pues en el aprendizaje auditivo, rítmico y musical, se apoya el crecimiento y la inteligencia, auspiciando la asociación de sensaciones de placer y seguridad.
En las edades tempranas es más fácil que en las adultas adecuar el oído a los sonidos de una lengua extranjera.
Esta es además una fase en la cual se está aprendiendo a colocar la lengua y los labios para poder emitir todos los sonidos de nuestra lengua, por lo que es una oportunidad muy buena para ampliar esos sonidos a los de la lengua inglesa.
Todo ello lo fomentamos aprendiendo todos los días palabras y canciones en inglés, bits de inteligencia y órdenes sencillas de la mano de una profesora nativa.